Gestión de crisis (2)

La fábrica que los vecinos no conocían

El entorno donde estaba ubicada la fábrica era rural. La fábrica era conocida en las aldeas por los buenos sueldos que pagaba.
El entorno donde estaba ubicada la fábrica era rural. La fábrica era conocida en las aldeas por los buenos sueldos que pagaba.

Este post trata sobre como abordaba  sus relaciones con la comunidad una importante fábrica del sector químico farmacéutico y las consecuencias  de esta política en una gestión de crisis.

Debido a un problema laboral con los trabajadores se crea una situación de crisis que se propaga entre todos los vecinos de la zona, creando alarma y un imagen  negativa de esa empresa.

La fábrica que estaba situada en una zona rural ecológica, era un vecino desconocido tanto para los vecinos como para los ayuntamientos. Los vecinos y habitantes del pueblo solo sabían que era buena pagadora y que su actividad era el sector químico.  Con los ayuntamientos,  la única relación existente era de tipo administrativo.  La empresa era la única fábrica  de la región que daba empleo a 900 obreros. 

La empresa lideraba el sector,  gracias a sus trabajadores que seguían a raja tabla la política de calidad  y la puntualidad en la entrega de los productos.  Usaban tecnología puntera, invertían sobre todo en I+D ,  en Marketing y  en fuerza comercial, pero esos datos los obreros los desconocían. 

Los vecinos

 Los  rumores llegan a  los pueblos vecinos

Es importante tener en cuenta que la comunidad de vecinos de la fábrica estaba integrada, en su mayoría, por los propios trabajadores de la fábrica,  por sus familiares y amigos. El pueblo era pequeño y en las aldeas vecinas casi –por no decir, todos- se conocían. El entorno era rural, todos los pueblos sabían de la existencia de la fábrica porque pagaba buenos salarios, muchos de los ancianos habían trabajado allí.

En alguna ocasión, cuando celebraban las fiestas  los alcaldes habían pedido donativos para eventos deportivos, pero sus cartas nunca fueron ni siquiera, contestadas. A la fábrica se va a trabajar. Somos una empresa y no una  beneficencia, decían los dueños.

Los vecinos alarmados

Los problemas de la fábrica comenzaron con un conflicto laboral que se hacía interminable, llego a durar más de dos meses. Los ofrecimientos de la empresa eran insuficientes, los obreros querían sobre todo mejores sueldos. El ambiente era tenso : paros diarios incluso se llegaron a recibir amenazas anónimas de incendiar las instalaciones si  se despedían obreros. Un derrame de miles de litros de un producto químico pone la guinda al conflicto.  El diálogo se rompe. Los paros en protesta se prolongan y se pasa a la huelga.

De esta forma, el nerviosismo que se vivía en el interior de la fábrica, se trasladó a los vecinos y a las aldeas colindantes, ya que los propios empleados daban testimonio de la situación y contaban a familiares y amigos, su propia versión de los hechos. Circulaban muchos rumores, se llegó a decir que se estaba fabricando material para una guerra química. Muchos de los obreros enfermaron y creían tener cáncer. La voz de alarma fue tan grande que las consultas de la seguridad social estaban saturadas con gente del lugar, todos ellos y ellas, eran víctimas de un malestar mental.

El miedo  y los rumores llegaron a los habitantes de los pueblos cercanos. Muchos tomaron precauciones.

Es también significativo señalar que la fábrica estaba ubicada en una zona muy tranquila en la que pocas veces ocurrían hechos noticiosos.

Los periodistas:  cubren la noticia como pueden

Los principales medios de comunicación españoles cubren la noticia, los diarios llenan grandes titulares respecto a las emisiones tóxicas y respecto al conflicto.

A los periodistas les cerraron las puertas

 Los rumores eran totalmente falsos, y los temores eran exagerados pero, el nerviosismo ciudadano crecía ante los comentarios y la versión informativa de los hechos. Los periodistas resaltaron en sus artículos el daño al medio ambiente y con duras críticas tildaron a la  empresa de  irresponsable, destructora  e insegura. Los titulares dieron la voz de alarma y el miedo se extendió a toda la región.

Los alcaldes: oportunidades políticas de apoyo 

Los alcaldes hicieron piña y vieron oportunidad de manejar los hechos como una oportunidad electoral.

Al ver el gran alcance de los hechos, los alcaldes de la zona usaron el conflicto como punto fuerte a favor de sus campañas electorales, intentando actuar como mediadores del conflicto. Esta situación dio más morbo y alcance social a la problemática que vivía la empresa.

¿Qué pasó con los medios de comunicación? ¿Finalmente,  la dirección dio su versión a los periodistas? Entérate en el próximo post.

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leliazapata@talentosreunidos.com

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